
Loretta Napoleoni en su libro: La economía canalla, cita: “A medida que la realidad se desvanece (el engaño, la manipulación a través de la radio, la televisión, la prensa…) también lo hacen los viejos valores”
Estudiar, trabajar duro, vivir conforme a unas normas de fe sólida, no resulta atractivo ni compensa, al menos a corto plazo.
Vivimos en un mundo light, en el cual nada se nos niega pero todo se desvirtúa, el café es sin cafeína, la cola sin azúcar, se aprende jugando y sin esfuerzo…Un mundo que aboga por salvar a las focas de una muerte atroz, pero está llevando a cabo, “legalmente”, un genocidio de los seres humanos que no nacerán porque hubieran padecido síndrome de Dawn (en unos años casi habrá menos niños con esta característica, que osos pardos en España), que brinda la libertad y los medios para abortar, pero no la oportunidad de tener ese hijo y criarlo, para eso no hay dinero…
Un mundo en el que ser creyente es de tontos, por ello nos impone (sin que se note) la ideología del poder, la “que se lleva”, la de conseguir la meta sin esfuerzo, la de los muchos derechos y pocos deberes, la del relativismo a ultranza para todo. Pero ¿y la LIBERTAD?, esa de elegir y obrar luego consecuentemente, pongo por ejemplo: ser católico e ir a misa, o tener 5 hijos e ir orgulloso de ellos dando un paseo, sin soportar las típicas risitas de esos personajes libres, la de mandar a nuestro hijos a colegios concertados, porque queremos que estudien religión y, como quiera que estos colegios suelen ser de alguna orden religiosa, tienen crucifijos en las aulas, (que es símbolo de cristianismo) .¿Será esto incoherente?, o ¿quizá lo sea el pretender que nuestros hijos vayan a colegios cristianos donde no enseñen Quién fue Jesucristo, donde no haya LIBERTAD para colgar un crucifijo?. Vamos a ser coherentes, si queremos una enseñanza sin religión ni crucifijos, mandemos a los niños a un colegio laico, si queremos que nuestros hijos estudien religión, porque somos creyentes o porque pensamos que el catolicismo y sus valores son buenos para ellos, exijamos ese derecho. Hay sitio para todos, ¿o no?
El bien, la libertad, la felicidad, a menudo nacen del esfuerzo y siempre son positivos, una felicidad basada en la anulación de algo sería una felicidad negativa (uno no es feliz si le extirpan el apéndice, como mucho deja de sufrir).
Dejemos de ser esclavos de las modas, de las ideologías dominantes, cualesquiera que sean, reivindiquemos nuestra condición de seres humanos completos, consecuentes, respetuosos y LIBRES, solo así encontraremos la VERDAD.
María Asunción López Gil





