
Por sorprendente que sea, hay que comenzar diciendo que no existe una definición de secta. De hecho, el concepto que utiliza el Diccionario de la Real Academia de la Lengua (como la primera: “conjunto de seguidores de una parcialidad religiosa o ideológica”) pueden servir para cualquier religión, e incluso, en otros casos, se pueden aplicar a grupos con un ideario común, como un partido político. Así, muchas veces, la definición se sustituye por una mera descripción (“secta es un grupo religioso en el que se cumplen las siguientes características…”). El término, pues, es bastante ambiguo.
Muchas veces, con el pretexto de la novedad, se ha catalogado a algún grupo religioso de “secta”, piénsese, por ejemplo, en los cristianos de los primeros tiempos. Sin embargo, situar el criterio definitorio en la novedad suscita algunas dudas: ¿Cuanto tiempo ha de pasar para que deje de ser una novedad? Además de que se basa en un criterio muy circunstancial. De todas formas, la novedad es un factor a tener en cuenta puesto que, de hecho, las sectas tienden a durar poco en el tiempo.
El profesor Manuel Guerra Gómez, en el Diccionario enciclopédico de las sectas (BAC 1998), da una buena definición : “Una secta es la clave existencial, teórica y práctica, de los que pertenecen a un grupo autónomo, no cristiano, fanáticamente proselitista, exaltador del esfuerzo personal y expectante de un cambio maravilloso, ya colectivo —de la humanidad—, ya individual o del hombre en una especie de superhombre.” Hay puntos de especial interés en esta definición. Uno es que, aunque la “clave existencial” es lo que corresponde a la religión, evita la palabra “religión”. El motivo es la existencia de sectas que pretenden ocupar el lugar de la religión con una explicación pseudocientífica que no hace referencia a divinidad alguna, aunque por otra parte mantengan rasgos propios de las religiones. Otro punto interesante es el de su carácter no cristiano. No significa que Jesucristo carezca de un lugar relevante en su doctrina, sino que no se le considera Dios, lo cual resulta lógico, pues desde el momento en que la doctrina de Jesucristo es alterada por el advenimiento de un “profeta”, es ese profeta, quiérase o no, el que ocupa la posición de Jesucristo. De todas maneras hay excepciones. En las sectas de origen cristiano, la secta supone una degradación con respecto al grupo de origen. En las pocas que hay de origen católico, lo que les suele caracterizar es más bien lo grotesco y un ejemplo de ello es la “Iglesia cristiana Palmariana”. Es indiscutible que ese grupo está totalmente desgajado de la Iglesia Católica y que tiene rasgos sectarios: el tono estrafalario que adopta y lo grotesco del grupo y de su creador, un curioso visionario, pues por otra parte, considerado el hecho en sí mismo, no pasa de ser un cisma.
En donde no hay excepciones es en el carácter autónomo de las sectas. Así, este rasgo indica que no puede haber sectas dentro de las Iglesias Cristianas, aunque puede darse el caso de grupos extremistas. Con respecto a esto, la segunda definición usada por el Diccionario de la RAE dice lo siguiente: “doctrina religiosa o ideológica que se diferencia e independiza de otra”. De hecho la raíz etimológica del término —viene a decir: lo que se ha seccionado” — concuerda con esto.
De la Vega-Hazas critica el término dado por Guerra aludiendo que hay sectas que no son fanáticamente proselitistas y sólo quieren congregar a una serie de elegidos; otras que no exaltan el esfuerzo personal; ni tampoco tienen un carácter apocalíptico… Así, propone su definición: “grupo autónomo estructurado sobre un sucedáneo de religión que tiene su origen en la doctrina de un visionario”, para después dar una serie de características: fundador con fuerte “carisma personal”; conjunto de creencias muy poco razonable, basada frecuentemente en la doctrina incontestable del jefe supremo ; el fanatismo (lo cual conecta con la poca racionalidad)…
Como es lógico, sigue diciendo el citado autor, la rareza de las ideas se suele corresponder con la rareza del personaje que las proclama. Conocer la vida de los creadores suele ser el último rasgo descriptivo. De hecho, el fundador de la llamada “Secta Moon” llegó a decir que “si algo deseo se cumplirá”.
Por último hay que decir que las sectas sobre todo florecen en épocas de crisis de la religión de la cual se desgajan . Cuando se esparcen dudas o se cercena el mensaje religioso dejando en la penumbra lo más esencial, es cuando se produce un deseo de respuestas sostenidas con certeza y se está dispuesto a creer hasta en lo inverosímil.
Por último conviene resaltar algunas cosas:
1ª Hay cierta tendencia a utilizarlo como arma arrojadiza para desprestigiar a los grupos religiosos que no gustan, o cuyos métodos no gustan.
2ª La palabra proselitismo se está convirtiendo en una palabra maldita, cuando en realidad sólo significa ganar adeptos, y el problema, si lo hay, está en el modo de conseguirlos, no en el hecho de conseguirlos. Cosa distinta es que se socave la libertad de elección con la mentira o con métodos subliminales.
3ª Se puede considerar sectas a aquellas que tienen primariamente un carácter religioso o cuasirreligioso. Lo que no se descarta es que una secta tenga negocios, o tenga un objetivo político, que en ocasiones es uno bien sencillo de formular: conquistar el mundo .
4ª Como secta implica separación, no se puede considerar como tal a un grupo perteneciente a una religión ya establecida.
5ª Las sectas suelen coincidir en un método de captación claramente parasitario de la confesión más extendida en el lugar donde se ubican (en España por ejemplo el catolicismo). De este modo, lanzan una propaganda que incide sólo en lo que de común tienen —seguir a Jesucristo en el caso dado de España— para luego presentarse como el auténtico cristianismo .
6ª Por esta razón, no consideramos a la masonería como una secta, aunque haya especialistas en sectas que sí la incluyen. Lo que se cree —en la masonería—, no es propiamente doctrina religiosa.
Juan Lozano Garrote
Muy buen artículo. Perece que de la definición a la cuestión práctica de cómo funciona una secta hay cierta distancia. A los pertenecientes a una secta no les agrada que se les diga que lo son, ya que sectario tiene en algunos contextos, un caracter denigrante. Secta, como “sector” es parte de un algo más completo, y quien cree tener la verdad (de la fe o de cualquier otra doctrina), no se siente muy a gusto cuando lo califican como una parte disidente, como un grupúsculo.
Es un tema complejo, sobre todo si se le ve solamente desde el punto de vista de aquél que no pertenece a una secta.
comentario por Andrés Borbón — Mayo 17, 2009 @ 7:33 am
jajajajajajajajajajajajaj
comentario por hector — Julio 3, 2009 @ 9:28 pm
GUAOOO Q BIEN
comentario por Anónimo — Noviembre 2, 2009 @ 10:09 pm