ARTICULOS LIBRES

Junio 27, 2008

¿Quod est democracia, Ibarretxe?

Dice el señor lehendakari que consultar es unir, pero se olvida de una cosa fundamental, que toda consulta, si pretende ser cívica y por lo tanto integradora, ha de estar enmarcada dentro de la legalidad vigente, según la cual y a la vista de la Constitución, auténtica “Lewx Superior”, que ha de ser respetada por  todos con el objeto de conseguir una paz social, y por lo tanto la ha de convocar el rey, jefe del Estado, tal y como estable nuestra “Norma Normarum”.

Ibarretxe ha criticado hoy al PSE por suplir a partidos como el PP, al que ha acusado de intransigencia democrática. Pues bien, le voy a decir una cosa señor Ibarretxe, es más, le hablare de democracia. ¿Qué es democracia? Partamos de una acotación negativa: democracia no es hacer lo que nos de la gana, por que así, lo único que conseguiríamos, es, sin ningún género de dudas, atropeyar los derechos de los demás (Acotación que, a mi juicio, y creo que acertado, es una deducción lógica y aplastante). Democracia no es insultar al rival tan sólo por sus ideas políticas. Democracia no es saltarse la Constitución a la torera con el único fin de iniciar un viaje a ninguna parte. Y, sobre todo, democracia no es meter en una consulta la trampa engañosa de ETA.

Ahora, creo, señor Juan José, que entiende, de verdad, que es democracia y que no es democracia.

Artículo enviado por: Juan Lozano Garrote (Director de Artículos Libres)

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PODEMOS, ESPAÑA SERA CAMPEONA DE LA EUROCOPA

Gracias porque habeis sudado la camiseta, gracias porque me habeis dado momentos de alegría, gracias porque he disfrutado viendos jugar, gracias, sobre todo, porque nos habeis dado esperanza. Ya no somos la selección de la eterna promesa. Es más, no smos sólo un equipo de fútbol. No sólo jugais vosotros, jugamos todos a una con la roja.

Senna es nuestro baluarte, nuestro hombre incansable; Cazorla, nuestro Chicho Terremoto; Pujol, un hombre ferreo en defensa; Casillas, un pulpo atrapabalones; y, nosotros, el jugador número doce.

Quiero felicitaros, quiero que os sintais arropados por todos nosotros, quiero que sepais que siempre estaremos ahí, rugiendo bien en el estadio, bien ante el televisor; siempre estaremos ahí, por que un regate es aquel hueco donde caben el balón y la ilusión de millones de aficionados.

No me queda más que decir, no se si ganaremos la final, pero sabed una cosa, que habeis levantado la esperanza y la ilusión de los españoles y siempre estará en nuestra memoria vuestras boleas, vuestros goles, vuestros pases al hueco, vuestro juego en equipo, vuestro tiki taka.

PODEMOS

Artículo enviado por: Juan Lozano Garrote (Director de Artículos Libres)

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TODAS LAS DIPUTADAS DEL PP Y DOS DEL PSOE FIRMAN UNA CARTA DE SOLIDARIDAD CON LAS DAMAS DE BLANCO.


Sólo dos diputadas del PSOE ha respondido al llamamiento de la Damas de Blanco después de que el pasado 21 de abril fueran desalojadas por la fuerza durante una de sus concentraciones pacíficas para solicitar la liberación de sus esposos, hijos o hermanos presos políticos desde marzo de 2003. Sí lo han hecho todas las diputados del PP, CiU y Rosa Díez, de UPyD

 
La iniciativa, que suscriben 49 diputadas, se produce después de que las Damas de Blanco expatriadas en España, Blanca Reyes, Gisela Delgado y Bertha Bueno se pusieran en contacto con las más de cien diputadas del Congreso solicitándoles solidaridad con las mujeres de los presos de conciencia cubanos.
 
En este sentido, la misiva remitida, que ha divulgado la Asociación Española Cuba en Transición (AECT), aprovecha también para “solicitar la inmediata liberación de los presos de la Primavera de Cuba: periodistas, bibliotecarios, pedagogos, activistas de derechos humanos que siguen condenados por ejercer libremente su profesión”.
 
Cuba en Transición espera que los próximos días puedan ir uniéndose más diputadas de todos los grupos parlamentarios. Su director ejecutivo, Matías Jove, destacó que “la experiencia española y de los países del este ha mostrado que el apoyo internacional a los que están luchando por la libertad en la isla es crucial para que se pueda llegar a una transición pacífica a la democracia en la isla”.
 
En su carta, las diputadas españolas expresan a las Damas de Blanco su “preocupación y admiración (…) por la magnífica labor que como madres, esposas, hermanas, mujeres todas en general, realizáis para pedir la liberación de vuestros familiares injustamente encarcelados durante la ola represiva de marzo de 2003″.
 
Asimismo, las diputadas subrayan que “la defensa de los Derechos Humanos y las libertades públicas no conocen fronteras. Sobre todo, cuando se trata de Cuba, un país que admiramos por todos los vínculos que nos une”. Por eso, añaden, “ahora más que nunca, queremos mostraros todo nuestro reconocimiento y mandaros todo nuestro apoyo”.

DESPUÉS DEL VOTO DE IRLANDA, ¿QUO VADIS EUROPA?

A continuación reproducimos un artículo del Presidente del Parlamento Europeo, Hans-Gert Pöttering, que fue publicado entre ayer y hoy en varios periódicos europeos.

“El 12 de junio de 2008 los ciudadanos de Irlanda dijeron “no” al Tratado de Lisboa. Este resultado hace necesario analizar los motivos por los que los ciudadanos de este país, uno de los que más se han beneficiado de la Unión Europea, han votado de este modo.
 
A primera vista parece que los motivos fueron contradictorios: mientras que algunos hombres de negocios votaron “no” optaban por temor a que el Tratado amenazara la libertad económica, otros, como algunos sindicalistas, temían que el Tratado debilitaría el sistema de protección social. Incluso algunos creían que el Tratado facilitaría el aborto o pondría en cuestión el sistema tributario irlandés.
 
Como dijo el General De Gaulle  en una ocasión, en un referéndum se dan respuestas a preguntas que no han sido formuladas. Aunque yo no iría tan lejos, considero que hay parte de verdad en esa afirmación. Qué es lo que motivó a la población irlandesa a definirse en este sentido, por qué no creyeron que la Unión Europea iba por el buen camino con este Tratado, son cuestiones que deben ser analizadas detenidamente.
 
Lo que es seguro hoy es que, tras el resultado de este referéndum, la Unión Europea se enfrenta a uno de los retos más difíciles de su Historia, aunque no el primero. Debemos dejar muy claro que el Tratado es esencial para que la Unión Europea pueda defender sus valores e intereses en el siglo XXI. No debemos renunciar a un Tratado que supone un enorme paso adelante y sin cuyas reformas es apenas concebible la adhesión de nuevos países a la Unión Europea. Hacemos un llamamiento a la cumbre de la UE, que se celebra en Bruselas, a que adopte todas las medidas adecuadas para hacer de la reforma del Tratado una realidad.
 
¿Y a partir de ahora qué? En primer lugar, el proceso de ratificación debe continuar sin reservas, puesto que 18 Estados miembros ya han aprobado el Tratado. La ratificación por parte de otros países de la Unión Europea es igualmente válida y debe ser respetada tanto como lo es la votación en Irlanda.
 
Esperamos que el Gobierno irlandés realice en el Consejo Europeo una primera evaluación de los resultados del referéndum en su país y presente propuestas sobre cómo avanzar conjuntamente para superar esta fase difícil en la que nos encontramos. El Gobierno irlandés debe ser el que tome la primera palabra en este asunto. No sólo porque ésta es la costumbre, sino por respeto a la voluntad de los ciudadanos irlandeses. Por este motivo, cualquier especulación o conjetura que se haga antes de la cumbre respecto a posibles soluciones sería inapropiada.
 
El Tratado de  Lisboa, derivado del Tratado Constitucional, garantiza a la Unión Europea más democracia, mayor capacidad de acción y también más transparencia. El nuevo Tratado fortalece al Parlamento Europeo, da a los parlamentos nacionales una mayor responsabilidad para determinar el curso de la política europea, otorga a los ciudadanos de la Unión Europea poder de iniciativa y garantiza la autonomía local. Asimismo, da respuesta a las críticas que los ciudadanos han realizado sobre las deficiencias de la Unión Europea. En definitiva, acerca la Unión a sus ciudadanos.
 
El Parlamento Europeo va a hacer todo lo posible para la superación de estos desafíos. Esperamos lo mismo de la Comisión Europea y de los gobiernos de todos los Estados miembros de la Unión. Igualmente, creemos necesario que el Parlamento Europeo participe plenamente en este proceso. Sigue siendo nuestro objetivo que el Tratado de Lisboa entre en vigor antes de las elecciones al Parlamento Europeo de junio de 2009″.

ZP ME HA MENTIDO

Hace más quien quiere que quien puede. El PSOE ha perdido en el congreso una de las primeras batallas, al intentar que el presidente no explicara ante el pleno la crisis (si es que, señor presidente, la podemos llamar así).

Durante estos días estamos viendo con un estupor enorme la continua demagogia del gobierno ZP. Ya ñno basta con esquivar la susodicha palabra, sino que ahora, sí, ahora, el señor presidente se permite el lujo de esquivar dar explicaciones al pleno del Congreso de los diputados, que, no lo olvidemos, representa al pueblo. Así que usted, señor Zapatero, usted, el mismo que afirmo en el debate que iba a conseguir el pleno empleo, ahora dice con enorme tranquilidad que algunos lo van a pasar mal; usted que ha afirmado en diversas ocasiones que va a poner todo su empeño en la economía ahora intenta esquivar con artes de bufón de hemiciclo gratuito. Pues le voy a decir una cosa, me tomo como ofensa personal que usted haya intentado esquivar explicar la crisis ante el pleno del congreso; porque, en último término, el congreso me representa a mi y todos los españoles, por tanto, yo y todos somos el congreso.

Artículo enviado por: Juan Lozano Garrote (Director de Artículos Libres)

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Junio 24, 2008

MANIFIESTO POR LA LENGUA COMÚN

  

/Reproducimos aquí el texto/

Desde hace algunos años hay crecientes razones para preocuparse en nuestro país por la situación institucional de la lengua castellana, la única lengua juntamente oficial y común de todos los ciudadanos españoles. Desde luego, no se trata de una desazón meramente cultural -nuestro idioma goza de una pujanza envidiable y creciente en el mundo entero, sólo superada por el chino y el inglés- sino de una inquietud estrictamente política: se refiere a su papel como lengua principal de comunicación democrática en este país, así como de los derechos educativos y cívicos de quienes la tienen como lengua materna o la eligen con todo derecho como vehículo preferente de expresión, comprensión y comunicación.

Como punto de partida, establezcamos una serie de premisas:

1. Todas las lenguas oficiales en el Estado son igualmente españolas y merecedoras de protección institucional como patrimonio compartido, pero sólo una de ellas es común a todos, oficial en todo el territorio nacional y por tanto sólo una de ellas -el castellano- goza del deber constitucional de ser conocida y de la presunción consecuente de que todos la conocen. Es decir, hay una asimetría entre las lenguas españolas oficiales, lo cual no implica injusticia (?) de ningún tipo porque en España hay diversas realidades culturales pero sólo una de ellas es universalmente oficial en nuestro Estado democrático. Y contar con una lengua política común es una enorme riqueza para la democracia, aún más si se trata de una lengua de tanto arraigo histórico en todo el país y de tanta vigencia en el mundo entero como el castellano.

2. Son los ciudadanos quienes tienen derechos lingüísticos, no los territorios ni mucho menos las lenguas mismas. O sea: los ciudadanos que hablan cualquiera de las lenguas cooficiales tienen derecho a recibir educación y ser atendidos por la administración en ella, pero las lenguas no tienen el derecho de conseguir coactivamente hablantes ni a imponerse como prioritarias en educación, información, rotulación, instituciones, etc… en detrimento del castellano (y mucho menos se puede llamar a semejante atropello «normalización lingüística»).

3. En las comunidades bilingües es un deseo encomiable aspirar a que todos los ciudadanos lleguen a conocer bien la lengua cooficial, junto a la obligación de conocer la común del país (que también es la común dentro de esa comunidad, no lo olvidemos). Pero tal aspiración puede ser solamente estimulada, no impuesta. Es lógico suponer que siempre habrá muchos ciudadanos que prefieran desarrollar su vida cotidiana y profesional en castellano, conociendo sólo de la lengua autonómica lo suficiente para convivir cortésmente con los demás y disfrutar en lo posible de las manifestaciones culturales en ella. Que ciertas autoridades autonómicas anhelen como ideal lograr un máximo techo competencial bilingüe no justifica decretar la lengua autonómica como vehículo exclusivo ni primordial de educación o de relaciones con la Administración pública. Conviene recordar que este tipo de imposiciones abusivas daña especialmente las posibilidades laborales o sociales de los más desfavorecidos, recortando sus alternativas y su movilidad.

4. Ciertamente, el artículo tercero, apartado 3, de la Constitución establece que «las distintas modalidades lingüísticas de España son un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección». Nada cabe objetar a esta disposición tan generosa como justa, proclamada para acabar con las prohibiciones y restricciones que padecían esas lenguas. Cumplido sobradamente hoy tal objetivo, sería un fraude constitucional y una auténtica felonía utilizar tal artículo para justificar la discriminación, marginación o minusvaloración de los ciudadanos monolingües en castellano en alguna de las formas antes indicadas.

Por consiguiente los abajo firmantes solicitamos del Parlamento español una normativa legal del rango adecuado (que en su caso puede exigir una modificación constitucional y de algunos estatutos autonómicos) para fijar inequívocamente los siguientes puntos:

1. La lengua castellana es COMUN Y OFICIAL a todo el territorio nacional, siendo la única cuya comprensión puede serle supuesta a cualquier efecto a todos los ciudadanos españoles.

2. Todos los ciudadanos que lo deseen tienen DERECHO A SER EDUCADOS en lengua castellana, sea cual fuere su lengua materna. Las lenguas cooficiales autonómicas deben figurar en los planes de estudio de sus respectivas comunidades en diversos grados de oferta, pero nunca como lengua vehicular exclusiva. En cualquier caso, siempre debe quedar garantizado a todos los alumnos el conocimiento final de la lengua común.

3. En las autonomías bilingües, cualquier ciudadano español tiene derecho a ser ATENDIDO INSTITUCIONALMENTE EN LAS DOS LENGUAS OFICIALES. Lo cual implica que en los centros oficiales habrá siempre personal capacitado para ello, no que todo funcionario deba tener tal capacitación. En locales y negocios públicos no oficiales, la relación con la clientela en una o ambas lenguas será discrecional.

4. LA ROTULACION DE LOS EDIFICIOS OFICIALES Y DE LAS VIAS PUBLICAS, las comunicaciones administrativas, la información a la ciudadanía, etc… en dichas comunidades (o en sus zonas calificadas de bilingües) es recomendable que sean bilingües pero en todo caso nunca podrán expresarse únicamente en la lengua autonómica.

5.. LOS REPRESENTANTES POLITICOS, tanto de la administración central como de las autonómicas, utilizarán habitualmente en sus funciones institucionales de alcance estatal la lengua castellana lo mismo dentro de España que en el extranjero, salvo en determinadas ocasiones características. En los parlamentos autonómicos bilingües podrán emplear indistintamente, como es natural, cualquiera de las dos lenguas oficiales.

Firmado por Mario Vargas Llosa, José Antonio Marina, Aurelio Arteta, Félix de Azúa, Albert Boadella, Carlos Castilla del Pino, Luis Alberto de Cuenca, Arcadi Espada, Alberto González Troyano, Antonio Lastra, Carmen Iglesias, Carlos Martínez Gorriarán, José Luis Pardo, Alvaro Pombo, Ramón Rodríguez, José Mª Ruiz Soroa, Fernando Savater y Fernando Sosa Wagner.

Junio 23, 2008

CRISIS ECONÓMICA VS DESACELERACIÓN ACELERADA

Quizás sea de mala educación empezar un artículo sin un breve exordio que reseñe, que prevenga al lector de lo que se va a hablar, perdónenme ustedes y espero que el título ya les sugiera el tema.
Pues sí, en los últimos días, semanas y meses, estamos asistiendo al mayor ejercicio de funambulismo ejercido con enorme maestría por un presidente dele gobierno. Presidente del gobierno que ha utilizado, utiliza y, si no entra en cordura, utilizará la palabrería barata para esquivar su tan temida palabra: crisis. Presidente del gobierno que sustituye este vocablo por otro que parece más amable, más bonito y menos alarmista: desaceleración acelerada.
Pero se equivoca. Estamos en crisis cuando la inflación sube a niveles altísimos; estamos en crisis cuando se empieza a destruir empleo; estamos en crisis cuando para hacer la bolsa de la compra empeñamos 70€ cuando antes eran 50€; estamos en crisis cuando un gobierno, aparentemente inerte, pretende hacer, con su inactividad, del B.O.E una publicación semanal; y, sobre todo, estamos en crisis cuando un presidente y toda su compañía nos engañan y les entra disfagia a la hora de decir la verdad: que estamos en crisis.

Artículo enviado por: Juan Lozano Garrote (Director de Artículos Libres)

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Junio 22, 2008

“Nadie nos tiene que enseñar el camino del centro”

[Texto íntegro del discurso de Jose María Aznar en el XVI congreso del PP]

 

Es para mí un gran honor poder hablar hoy con vosotros de las cosas que
nos importan: de nuestro partido, de nuestro futuro y de España.
Yo soy uno de los más de diez millones de españoles que el pasado 9
de marzo dio su confianza, otorgó su voto al Partido Popular. Y me sentí
muy orgulloso y muy agradecido de contar con la compañía de más de diez
millones de españoles.
 
Soy uno de los 750.000 militantes de este gran partido. Y soy, creo
haberlo demostrado claramente, un disciplinado militante que no aspira a
nada, que no pide nada, que no juega a nada.
Un militante que en las últimas elecciones generales hizo todo lo que
se le pidió.
 
Lo único que yo pedí fue ir a Lizarza a respaldar a Regina Otaola, en
un acto que resume mis preocupaciones.
 
Queridos amigos
 
En todas las organizaciones los símbolos son muy importantes, pero
en organizaciones jóvenes como la nuestra lo son más todavía.
Somos un partido muy joven, pero de sólidas referencias morales que
no debemos perder nunca. Sin ellas, no habríamos llegado hasta aquí y no
seríamos lo que somos. Perderlas nos impediría alcanzar nuestros objetivos
y, sobre todo, explicarnos a nosotros mismos.
 
Muchos han sido los compañeros que han dado su vida por nuestras
ideas. Siempre estarán en nuestra memoria. Miguel Ángel Blanco, Gregorio
Ordóñez, tantos otros. He visto, he compartido, he sido testigo de su
sufrimiento, de su lucha y de su sacrificio.
 
Dieron su vida por la causa de la libertad de todos los españoles.
Su ejemplo siempre ha sido nuestra referencia moral.
 
 
Me siento orgulloso de pertenecer al partido en el que otros han
recogido su testigo. Personas a las que admiramos. Todos los que hoy, en
las instituciones del País Vasco y de Navarra, en su compromiso político
diario, siguen en el punto de mira de los terroristas. Todos los que hacen
frente a diario a sus amenazas. Todos ellos constituyen el ejemplo en el que
debemos seguir mirándonos.
 
Queridos amigos,
 
Al hacer explícito mi reconocimiento y afecto a todos ellos, permitidme
recordar aquí a dos compañeros excepcionales. A María San Gil y a José
Antonio Ortega Lara.
 
Si no lo hiciera traicionaría toda mi vida política y no sería fiel a mí
mismo. Además, no sería leal con mi profunda convicción de que sin
personas como ellos el Partido Popular ni habría sobrevivido ni sería lo que
es.
 
Yo personalmente tengo una deuda de afecto con ellos, pero todos
tenemos una deuda impagable de agradecimiento en este partido del que
deben seguir formando parte.
 
Queridos compañeros,
 
He presidido este partido durante quince años. Emprendí la mayor
renovación de nuestro partido. Tuve el honor de gobernar España durante
los ocho años a los que me comprometí. Y hoy –más que nunca- mantengo
mi convicción en un partido abierto, en un partido moderado, en el gran
partido que hoy es el Partido Popular.
 
Somos un partido que sólo tiene por enemigos a los enemigos de la
democracia.
 
Somos un partido que reivindica el juego limpio en democracia y que
jamás excluirá a sus adversarios políticos con ningún cordón sanitario.
Somos un partido abierto a la gente, en el que siempre hemos
trabajado para sumar cada día más voluntades a nuestro proyecto.
 
 
Un partido en el que no sobra nadie, unido por nuestra idea de libertad
y nuestra idea de España.
 
Un partido en el que siempre hemos estado orgullosos de ser lo que
somos. Orgullosos de defender nuestros principios y nuestros valores, y
orgullosos de haber liderado una etapa de progreso y bienestar en los ocho
años en los que los españoles nos dieron su confianza.
 
Un partido que cree y que defiende la libertad y la responsabilidad.
Que cree y que defiende la convivencia basada en el respeto a la ley.
Que cree y que defiende la política como expresión de ideas, y no
como un ejercicio cotidiano de oportunismo y ocultación.
 
Que cree y que defiende la democracia como garantía de los derechos
y libertades individuales.
 
Que trabaja para fortalecer las instituciones democráticas, frente al
abuso, la arbitrariedad y la corrupción.
 
Un partido comprometido con el gran legado histórico que fue la
Transición, y que defiende lealmente cada día la Constitución de todos.
Un partido, en suma, que levanta muy alta la bandera de la libertad y
la bandera de España, nuestra Nación.
 
Queridos amigos,
 
Este partido ha sido y es obra de mucha gente. Es obra de muchos y
se debe aún a muchos más: a los más de 10 millones de españoles que nos
han dado su voto, y a muchos más.
 
A todos los que creen en España y creen en la libertad, a los que
tenemos la obligación de ilusionar para que confíen en nuestro proyecto.
Debemos trabajar para todos, para los que nos han votado y para los
que no. No ganaremos si pensamos que podemos ignorar a los que ya nos
votan. Porque los votos nadie los tiene en propiedad. Nosotros tampoco.
 
Sabéis que siempre he creído que un partido, un gran partido como el
nuestro que está al servicio de España, no puede ser nunca el proyecto
personal de nadie.
 
Tanto lo he creído que, justamente por eso, renuncié voluntariamente
a la presidencia de nuestro partido cuando cumplí mi palabra de no estar
más de ocho años en la Presidencia del Gobierno.
 
Somos, lo hemos sido desde hace mucho tiempo y debemos seguir
siéndolo, un gran partido nacional que forma parte de la gran corriente de
centro reformista europea.
 
Nunca he comprendido y sigo sin comprender esa idea del centro
como el final imposible de un viaje interminable.
 
Nadie nos tiene que enseñar el camino del centro. No vamos al centro,
estamos en el centro desde hace muchos años. Como mínimo, desde 1989,
cuando refundamos nuestro partido como un partido grande y abierto que
buscó y obtuvo el respaldo mayoritario de los españoles, y que gobernó
España durante ocho años.
 
Queridos amigos,
 
En 1996 llegamos al Gobierno porque ofrecimos un proyecto solvente
que merecía confianza. También entonces a algunos les parecíamos tan
antipáticos como incapaces de gobernar. Primero ganamos las elecciones y,
después, gobernamos con diálogo y acuerdos.
Por ese orden, que no se nos olvide.
Dialogamos y llegamos a acuerdos, en la primera y en la segunda
legislatura de nuestro Gobierno. Con mayoría relativa, y aún más acuerdos y
de mayor alcance cuando alcanzamos la mayoría absoluta. Llegamos a
acuerdos sensatos, públicos y transparentes porque eran buenos para
España.
 
Acuerdos que sirvieron para la estabilidad y la modernización de
España.
 
 
Acuerdos para establecer un modelo de financiación aprobado por
todas las Comunidades Autónomas que, a día de hoy, sigue vigente.
 
Acuerdos para completar las transferencias a las autonomías, para
renovar el Concierto Económico del País Vasco y el Convenio navarro.
 
Acuerdos sensatos, públicos y transparentes para dinamizar nuestra
economía.
 
Acuerdos de Estado para garantizar el futuro de las pensiones.
 
Acuerdos de Estado por las Libertades y contra el Terrorismo.
 
Acuerdos para fortalecer el Estado de Derecho expulsando a los
terroristas de las instituciones.
 
Iniciativas de consenso que permiten que hoy los terroristas, y otros
asesinos, cumplan íntegramente las condenas impuestas por sus crímenes
odiosos.
 
Llegamos a acuerdos para hacer más fuerte a España, no para
debilitarla como hace el socialismo simpático.
 
Queridos compañeros,
 
Me han criticado por mis silencios y por mis palabras. Y quiero que
sepáis que tanto mis silencios como mis palabras están guiados por el
sentido de la responsabilidad y de la lealtad a mi partido y a España.
En estos momentos, cuando nuestro partido se reorganiza, quiero
compartir con vosotros cuatro reflexiones:
 
La primera es el reconocimiento al equipo que ha dirigido nuestro
partido desde 2004. Han defendido con gran coraje durante estos años
nuestro proyecto político, la integridad de nuestros principios y valores, y la
unidad de nuestro partido.
 
La segunda es mi respaldo responsable a quien va a continuar en los
próximos años con esa tarea de dirigir nuestro partido. Mariano Rajoy, si le
dais vuestra confianza, tiene ante sí una gran responsabilidad. Requiere, en
idéntica medida, la ayuda de todos y que todos sean convocados a ese
objetivo. Un objetivo que ha de contar con todos y con los mejores.
Mi tercera reflexión es el sentido de la renovación que el partido
emprende estos días.
 
El nuestro ha sido siempre un ejemplo de renovación integradora
frente a las etiquetas y los personalismos. Ésa ha sido la seña de identidad
de nuestro partido, y así nos ha visto siempre la sociedad española.
 
Hasta ahora, después de cada elección, tanto cuando ganábamos
como cuando perdíamos, se acercaban más y más ciudadanos para
interesarse por nuestro proyecto, para sumarse a nuestro partido. Nuestros
adversarios podían decir que estábamos solos, pero nosotros sabíamos que
estábamos cada día más y más acompañados.
 
No nos equivoquemos sobre el sentido de la renovación. Siempre he
dicho: cuando vayas avanzando procura que cada vez veas más gente
siguiéndote.
 
Nadie debe quedar por el camino.
 
Si así fuera tendríamos razones para preocuparnos. Porque el
esfuerzo de integración que iniciamos hace ya unos cuantos años ha sido la
clave de nuestro éxito.
 
Sin integración y sin unidad difícilmente tendremos futuro como partido
de Gobierno.
 
¡Sigamos invitando a entrar en el Partido Popular! ¡No alejemos a
nadie que honradamente quiera arrimar el hombro!
 
La cuarta reflexión que quiero compartir con vosotros es mi
compromiso inequívoco con un proyecto político con objetivos comunes y
ambición nacional.
 
Un proyecto comprometido con la unidad de la Nación española y con
la igualdad de derechos de los ciudadanos.
 
Un proyecto cohesionado de Nación que tiene como motores de
progreso la libertad amparada por la ley y la solidaridad entre los españoles.
Un proyecto que cree en la responsabilidad y en la ampliación de las
oportunidades para que todos puedan desarrollar sus capacidades.
 
Queridos amigos,
 
Ésta es la verdadera apuesta ganadora, éstas son las convicciones
que permiten dirigirnos honradamente a la sociedad española y pedir su
confianza.
 
Nosotros no nos hemos movido nunca en la periferia de la
Constitución. Nosotros reivindicamos el pacto de la Transición que le dio
origen bajo la Monarquía parlamentaria.
 
Nunca hemos visto en la Nación un concepto provisional, discutible o
caduco. Queremos que el modelo de Estado funcione y funcione mejor, pero
queremos el modelo autonómico que la Constitución establece. No
queremos una confederación disimulada en la que el Estado sea incapaz de
cumplir con sus responsabilidades hacia los ciudadanos.
 
En los últimos años, España ha alcanzado las más altas cotas de
descentralización y reconocimiento de su pluralidad.
Tenemos un grave problema cuando la cuestión no es el derecho a
estudiar en euskera, o en catalán, sino que se niegue el derecho a estudiar
en castellano.
 
Nosotros defendemos un gran proyecto nacional con grandes objetivos
comunes. Los españoles no tienen por qué elegir entre cohesión y
pluralidad. Entre solidaridad y prosperidad. Entre paz y justicia. Entre la
lengua común y las demás lenguas de España.
 
Son falsos dilemas. Nunca debemos aceptar representar un proyecto
político secuestrado por intereses parciales o rehén de querellas territoriales.
 
Queridos amigos,
 
No hay nada más antiguo y más rancio que poner los territorios por
delante de las personas.
 
Nada más retrógrado y más injusto que dividir a los españoles entre
ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda.
 
Nada más reñido con la modernidad que convertir la diferencia en
desigualdad, y hacer de la singularidad un privilegio.
 
Nuestra idea de España no consiste en recrear, bajo otra apariencia, lo
que superamos hace dos siglos al constituirnos como una nación de
ciudadanos libres e iguales.
 
Nosotros, como partido, queremos construir una alternativa sólida con
objetivos nacionales claros y compartidos, frente a una España invertebrada
y un Estado inviable.
 
Hemos culminado el modelo autonómico previsto en la Constitución.
Más allá, no se desarrolla lo particular. Se niega lo común a todos los
españoles. Y negar lo común es hoy el principal problema político de
España.
 
Lo es y la mayor irresponsabilidad es del Gobierno actual.
 
Afrontarlo es, por tanto, la mayor responsabilidad que tiene ante sí un
partido que quiere ser alternativa de gobierno en España.
 
Desde hace demasiado tiempo algunos dedican sus energías y su
imaginación a ver cómo pueden eludir la Constitución sin que se note
mucho. Nosotros queremos que la Constitución, abierta a mejoras, pero la
Constitución al fin y al cabo, siga siendo el marco de nuestra convivencia en
la democracia a la que accedimos hace treinta años.
 
Queridos amigos,
 
Hay quien desea que un partido como el nuestro, que está
comprometido con este proyecto, entre en una senda de división y debilidad.
 
Lo han intentado en los últimos cuatro años con una vergonzosa
política antidemocrática de exclusión, con la descalificación sistemática del
papel de oposición, buscando el silencio y la adhesión domesticada como
única forma admisible de estar en política.
 
¡Es la estrategia de “o te adhieres, o te callas, o te echamos del
campo”!
 
La sociedad española ha demostrado ser lo suficientemente madura, y
el Partido Popular lo suficientemente fuerte, como para frustrar la estrategia
de la exclusión, del cordón sanitario, de pactos de “todos contra el PP”.
 
Por cierto, esta estrategia de exclusión no es nueva. Ya la vivimos con
otras denominaciones en 1993 y 1996. Pero ya sabemos también que esas
estrategias fracasan cuando se encuentran enfrente con una alternativa
solvente que no se contenta con formar parte del paisaje.
 
Ahora su única esperanza es que seamos nosotros los que quebremos
lo que ellos no han sido capaces de romper, ¡y bien que lo han intentado!
Por eso es tan importante que de este congreso salgamos con la
determinación de que la sociedad española siga reconociendo en el Partido
Popular a un partido de gobierno capaz de defender de manera coherente y
firme su proyecto. Un partido decidido a articular una nueva mayoría de
Gobierno.
 
Queridos amigos,
 
La España de hoy es distinta a la de 1996, y a la de 2000, y a la de
2004. ¡Claro que sí! Los españoles necesitan nuevas respuestas a una
nueva realidad. Soluciones al paro, a la crisis económica. Soluciones para la
integración de los inmigrantes. Soluciones para garantizar una educación de
calidad. Soluciones que el socialismo está demostrando que es incapaz de
ofrecer.
 
Nosotros hemos contribuido a la transformación de España en
positivo. Somos el partido de la modernización y el progreso real. Somos el
partido del empleo y de la prosperidad. Situamos a España, de verdad, en el
corazón de Europa.
 
Tenemos las mejores ideas. Las que funcionan.
 
Renovemos nuestro partido para mejorar nuestro proyecto. Para
enriquecerlo con nuevas aportaciones. Para incorporar nuevas perspectivas.
 
Con inteligencia.
 
¿Qué sentido tendría renunciar a un proyecto de éxito y solvente como
el nuestro?
 
Nuestro objetivo no es heredar a la izquierda, sino ganarle en las
urnas y sustituirla democráticamente.
 
Para ganar, habrá que sumar nuestros aciertos a los errores del
contrario. Y a su demagogia, deberemos enfrentar nuestro liderazgo.
 
Queridos amigos,
 
Hay una izquierda arrogante, que algunas cosas tiene que callar, que
insiste -a estas alturas- en negarnos la legitimidad que nos han dado las
urnas y nuestra impecable trayectoria al servicio de la democracia.
Además, han querido que nos avergonzáramos. ¿De qué?
Han querido que nos avergonzáramos de promover soluciones
solidarias, justas y vertebradoras para problemas tan antiguos y tan
importantes como la escasez de agua en España.
 
Supongo que nadie sensato creerá, como hace el Gobierno, que la
única política hidrológica posible en España consiste en mirar al cielo a ver si llueve.
 
Han buscado que nos avergonzáramos de promover una inmigración
legal y ordenada, que integrara a los inmigrantes.
 
Han intentado que nos avergonzáramos de creer en los valores del
mérito, del esfuerzo, del aprendizaje y del respeto al profesor.
Han pretendido que nos avergonzáramos de defender, sin cansarnos,
los intereses de España en Europa.
 
Han querido que nos avergonzáramos de haber logrado que España
fuera respetada e influyente en el mundo.
 
Han buscado que nos avergonzáramos de que el terrorismo y sus
cómplices recibieran la respuesta firme y legal que merecían.
 
Han intentado que nos avergonzáramos de nuestro respaldo
incondicional a las víctimas del terrorismo en su reivindicación de Memoria,
Dignidad y Justicia.
 
Han pretendido, en fin, que nos avergonzáramos de ocho años de
Gobierno que acabó con la corrupción, llevó a España a la primera división
de Europa y restableció el prestigio del Estado de derecho.
 
No tenemos que avergonzarnos de nada. Al contrario. Si nos
hubiéramos avergonzado, hoy estaríamos echando el cierre al Partido
Popular.
 
Queridos amigos,
 
¿Estábamos equivocados cuando nos opusimos a la negociación
política del gobierno con los terroristas?
 
¿Éramos unos radicales cuando denunciamos que, de la mano de esa
negociación, los terroristas –sin dejar de serlo- estaban volviendo a las
instituciones?
 
¿Éramos unos antipatriotas cuando pedíamos al Gobierno que dejara
el electoralismo y que actuara ante una crisis económica que los socialistas
“garantizaban” que nunca llegaría a España?
 
¿Éramos unos alarmistas cuando advertimos de las negativas
consecuencias de la política de “papeles para todos” del socialismo, que ya
no parece tan simpático?
 
¿Éramos antieuropeos cuando pedimos que no se renunciase, sin
negociar siquiera, a fondos europeos trabajosamente logrados?
 
¿Alguien nos tachará ahora de centralistas por decir que romper el
modelo autonómico es económicamente inviable y nos arrastra a una deriva
confederal que nos debilita a todos?
 
¿Somos autoritarios por denunciar el fracaso del modelo socialista de
educación que ha devastado la enseñanza pública?
 
¿Alguien negará hoy que un Gobierno responsable no debe hacer
nunca electoralismo con la posición internacional de España y con la
confianza de nuestros aliados?
 
Queridos amigos,
 
Pretenden seguir vendiéndonos la misma mercancía averiada de
propaganda. Mala compra haríamos si nos dejásemos convencer.
Nosotros tenemos que ser el partido en el que confíe la mayoría de los
españoles. No el partido que gustaría a nuestros adversarios.
Tenemos que ser una alternativa creíble frente al socialismo. No una
alternativa a nosotros mismos.
 
Queridos amigos,
 
A mí me gusta este partido.
Un partido nacional sólido que ha dicho siempre lo mismo en cualquier
punto de España y debe seguir haciéndolo.
Un partido que quiere el fortalecimiento del Estado para asegurar
mejor la libertad, la igualdad y los derechos de los españoles.
 
Un partido que trabaja sobre los grandes objetivos nacionales de
España y por la revitalización de nuestras instituciones democráticas.
Me gusta ser militante y votar a un partido que denuncia las cosas que
van mal, y que propone soluciones.
 
Que no juega al tacticismo, al cortoplacismo y a la ocultación.
Que no pretende ser infalible, pero que les dice la verdad a los
españoles. Y que defiende su proyecto con convicción allí donde le sitúen los españoles, en el Gobierno o en la oposición, que es donde estamos ahora.
 
Un partido que dé a fondo las batallas, que no eluda las discusiones.
Para ganar, hay que bajar al terreno de juego y pelear cada balón.
Queridos compañeros,
 
Queremos recuperar el objetivo de ser un país seguro de sí mismo, un
país que cuente, que asuma responsabilidades con las democracias más
avanzadas, que no dimita.
 
Es la tarea que nos toca. Es el sentido de nuestro compromiso con los
españoles. Es lo que significa estar a la altura de las circunstancias.
Yo espero que estemos a la altura. Que no les fallemos ni a nuestros
militantes, ni a nuestros votantes, ni al conjunto de los españoles.
 
Pongamos voz a esa gran mayoría de la sociedad española decente,
esforzada, que madruga cada día y saca el país adelante, que no está por
rupturas ni por radicalismos.
 
A ellos nos tenemos que dirigir. También a los que últimamente se
sienten confusos y desorientados. Para recuperar su confianza.
Somos el partido de la gente normal. Y ganaremos su apoyo
mayoritario si defendemos con convicción y coherencia aquello en lo que
creemos: una propuesta moderada y ambiciosa para recuperar el impulso
modernizador de España.
 
Sabemos que para ello tenemos que incorporar a muchos y formar un
equipo con los mejores.
 
Tenemos el mejor proyecto, las mejores ideas y contamos en nuestras
filas con quienes mejor pueden llevarlas a cabo.
 
Tenemos el mejor partido. Y tenemos la obligación de recuperar el
mejor futuro para España.
 
Conocemos la fórmula del éxito. Sus ingredientes son trabajo,
honradez, seriedad, responsabilidad, constancia, coherencia, respeto,
compromiso y esfuerzo.
 
Todos estos son nuestros valores. Tenemos que ponerlos al servicio
de España y de los españoles. Sé muy bien que sois capaces de conseguirlo. Lo sé por experiencia.
 
No sólo lo he vivido, sino que durante años lo he presidido y lo he liderado.
Conozco como nadie las capacidades de este partido, y sé de lo
mucho y bueno que sois capaces de alcanzar. Sé muy bien que conseguiréis el éxito si os lo proponéis.
 
Y espero y deseo ilusionadamente que sigáis defendiendo nuestras
ideas, mejorando nuestro proyecto, adaptándolo a los nuevos tiempos y
ofreciendo soluciones creíbles y positivas para todos los españoles.
En ese empeño, del que nunca me apartaré, podéis contar -y dejadme
que presuma de algo- con el militante más disciplinado de este partido.

 

¿QUE ES EL ARTE?

Archivado en: cultura — Lozano Garrote Juan @ 4:27 pm
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¿Qué es el arte?_se preguntaba hace ya más de un siglo el celebérrimo escritor ruso Tolstoi.  En mi humilde opinión, el arte es una expresión del hombre mediante la cual intenta retransmitir la belleza a los demás, una expresión del alma. Por eso hoy, les presento el siguiente blog, de una persona, Ruben Aristayeta, que hace sus propios cuadros:

http://aristayeta.blogspot.com/

Espero que les guste.

Junio 6, 2008

IBARRETXE Y SU CONSULTA

 La noche es gélida, fría. Unos traidores, pocos, se adentran en el campamento lusitano, van a por Viriato, quieren matarle y lo consiguen. Luego, los Iscariotes, intentan recibir su recompensa, pero no, “Roma no paga traidores”.
En los últimos días, el lehendakari vasco ha promovido un desafío al gobierno y a todo el estado de derecho, intenta la celebración de un referéndum con tintes separatistas. El Gobierno de nuestro querido ZP, se ha visto contra la espada y la pared, la pregunta de la susodicha consulta plebiscitaria es lo mismo que el gobierno ofreció a ETA en esas ya polémicas negociaciones. Sin embargo, el gobierno tiene que decir, alta y claramente, que no.
La Constitución fija que el referéndum sólo puede ser convocado por el Rey, y por nadie más. La pretensión del lehendakari supone un desafío a la Carta Magna y, por lo tanto, al Estado Social y democrático de derecho que esta consagra. Esto supone que, si Ibarretxe, después de afirmar el Tribunal Constitucional la inconstitucionalidad de dicha consulta, decide, hacer caso omiso del alto tribunal, estaría incurriendo en un delito de sedición, penado por el Código Penal con la cárcel, y si aún así, este hazmerreir de hemiciclo gratuito sigue adelante, habrá que mandar al ejército, pues la misma Constitución estipula que éste es garante, en último término, de nuestra “Lex Superior”.
Sí, es duro decir esto, pero las leyes están para cumplirse, para respetarse y, si uno, dado el caso, no está de acuerdo con ellas, ha de intentar cambiarlas, pero eso sí, por el procedimiento adecuado y más en caso de la Constitución, pues “España no paga traidores”.
El procedimiento a seguir exigiría que, tras varios pasos, se celebrase un referéndum, sí, pero un referéndum en el que voten todos los españoles, pues de todos ellos es la Carta Magna y, entonces, sólo entonces, será legítimo.
No me gusta la guerra, no me gusta que el ejército intervenga más allá que para razones humanitarias, no me gusta el uso de la fuerza, pero, cuando alguien echa un pulso a todos los españoles, hay que ganarlo. Ha sido un desafío a la libertad, al pluralismo político, a la justicia, ha sido, en definitiva, un desafío a la Constitución que garantiza todos estos valores, esa Constitución que logro el consenso tras duros años de demagogia franquista, y que ahora, este apologeta del caos y el sinsentido, quiere destruir.
Por mucho que pueda parecer, no estoy en contra de los partidos nacionalistas, ni mucho menos. Sería una demagogia gigantesca, de tamaño descomunal, afirmar que todos tienen que estar de acuerdo con nuestra “Lex legum”. Pero las cosas se cambian por el cauce adecuado, siguiendo las pautas establecidas, y no minusvalorando aquel pacto social que nos saco de los años oscuros.
El referéndum es inconstitucional por dos cosas, como ya habrán deducido.
1/ Porque el referéndum sólo lo puede convocar el rey.
2/ Porque su contenido atenta abiertamente contra la indisoluble unidad de España.
Pero que no desespere nadie, la suerte no está echada, alea jacta non est. Esperemos que Ibarretxe rectifique y se decida a transitar por el camino de la cordura y la sensatez; esperemos que, el lehendakari, para defensa de sus intereses legítimos (sin ninguna duda), se atenga a los procedimientos.
Podemos decir, ahora, en este breve epitafio al artículo, que hoy, como los romanos hace ya más de 2000 años, “España no paga traidores”.

Artículo enviado por: Juan Lozano Garrote (Director y fundador de Artículos Libres)
Aquel que lo desee puede enviar un artículo a articuloslibres@gmail.com No hay acotaciones de ningún tipo. El único requisito es que figure el nombre y apellidos, y que se encuentre dentro de los cánones del respeto.
No dejen de visitar http://encuestasarticuloslibres.blogspot.com

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