Afortunadamente somos mayoría las personas que amamos la vida, no así los terroristas que la aborrecen y se la quitan con frecuencia a seres inocentes. Los medios publican a diario noticias espeluznantes: hombres que matan a sus respectivas mujeres, niños que desaparecen sin dejar rastro, hijos que asesinan a sus padres, jóvenes que acaban con la vida de sus compañeros, etc. Motivos: ¿odio?, ¿hedonismo?, ¿masoquismo?, ¿droga?,…La respuesta a estos y otros muchos interrogantes la dan dos hombres apartados de toda religión: el existencialista Kart Jasper y el psicoanalista Jung que opinan que concretamente en Europa cuando el cristianismo deja de vivificar las estructuras sociales, la vida cívica se degrada y los ciudadanos, terminan por perder los valores éticos que hacen digna la vida ciudadana.
Más vale que los políticos se preocupen de mejorar la calidad de la enseñanza, donde estén presentes la ética y la moral, de atajar de raiz los males causados en gran parte por la degradación de la T.V. y vigilen la programación televisiva para que no se alimente con programas donde como “El Gran Hermano” los valores éticos están a ras del suelo y que a costa de generar jóvenes aborregados llenan “sus arcas” sin tener en cuenta que como ha dicho alguien cuyo nombre no recuerdo “se vive mejor con la conciencia tranquila que con una buena cuenta corriente”.
Y la familia rota hoy por el aborto y el divorcio. La familia, éste si que esa tema de primerísimo orden. Es sobre todo en ella donde se forjan los valores humanos: responsabilidad, honradez, fortaleza, lealtad, laboriosidad, comprensión…y también la alegría de vivir que parece haber perdido gran parte de la juventud. ¡ Con lo bonita que es la vida!, ¡ con ese porvenir tan lleno de ilusiones, de cosas maravillosas que pueden realizarse en sí mismos y en los demás cuando la existencia del hombre está asentada en una moral que trasciende que es lo único que puede dar sentido a la vida.
Charo Carbayo


